Había lluvia... yo espero no haber ido a tan alta velocidad... el carró derrapó, pasaron los segundos tan lento, pude ver los carros a mis costados, el cielo oscuro, polvo en el parabrisas, y el muro de contención delante de nosotros.
Contención del movimiento, de la fuerza, de la velocidad; contención de histeria, de pensamientos... ardor en mi brazo, sin miedo, sin gritos... humo, el tiempo se detuvo, pensé en tantas cosas mientras mi carro giraba... y de pronto el silencio, un silencio prolongado y absurdo, silencio lleno de recuerdos, de todo lo que no se puede controlar.
Llegó la ayuda, volvió la lluvia, el dolor se hacía un poco más fuerte, el dolor y la consciencia... el sonido tan fuerte del impacto en aquél muro también regresaba a ratos. El dolor de mi espalda, de mi cuello torcido, las punzadas de mi pecho, las contusiones de mis rodillas y de nuevo el ardor de mi brazo... Abri la puerta, mis piernas dolían y temblaban un poco, caras desconocidas en una mueca de asombro, 5 personas ayudándonos, policías por todas partes, no fue un sueño, era real, de verdad estaba parada en medio de aquél periférico que sale a diario en los Noticieros, pero ahora era yo, era mi escena, era mi carro, era mi vida suspendida en aquellos minutos eternos... real como el ardor de mi brazo; real como las náuceas y la xilocaina cuando curaron mi herida, sigo escuchando el golpe en el muro, me duele todo el cuerpo, me duele haberle pegado a mi carro, pero son sólo eso, Golpes . . . golpes que sanarán con el tiempo... no importa lo que tarden.
... me siento más Viva que Nunca!



No comments:
Post a Comment