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Esa fue mi primera Biopsia, me daba miedo entrar al pequeño quirófano, porque los recuerdos se iban a conglomerar en mi mente como avispas revoloteando, y si, sinceramente no quería recordarte, así no, sufriendo, tanto el efecto de la anestesia como el dolor provocado por el filo de la aguja que se penetraba por tu piel hasta tu médula ósea... simple y sencillamente no quería recordarte así.
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Y estaba ella, aquella mujer que no soltaba la mano de su esposo, del mismo modo él sujetaba la mano de ella para sentirse a salvo y poco menos nervioso; de igual manera ella tenía que disimular su nerviosismo para que él se sintiera así de a salvo así de tranquilo, pero en sus ojos se reflejaba la angustia, el temor de un resultado fatal, pero el contacto de su mano entre las de él le borraba de un solpo los miedos, porque estaba ahí, a su lado, mientras lo anestesiaban, mientras dormía, mientras transcurrieran las horas que estuvo bajo observación... me recordaron tanto a ti y a mi en aquellos días tan sombríos y tristes, aquellos días en los que la que fingía era yo, la que disimulaba serenidad era yo, la que permanecía a tu lado mientras te anestesiaban, mientras dormías, mientras llorabas, mientras morías... era yo, la que hubiera dado su vida por ti, la que te sigue extrañando como si fuera ayer el día que se le ocurrió al destino jugarme una horrible pasada, la que ya no llora porque ya no hay más lágrimas, la que se conforma con recordate siempre y soñarte a diario, la que recibió el resultado fatal, la que te abrazaba conteniendo las lágrimas para que no lo notaras... me recordaron tanto a ti y a mi en aquellos días de impotencia y rabia, con la diferencia que ésta vez era yo quién tomaba las muestras de sangre y la biopsia, con la diferencia de que era yo la que explicaba los procedimientos, y le daba ánimos a ella explicando que no hay más riesgo que unas ganas propensas a dormir tan sólo 4 horas, no por siempre... qué gran diferencia!
Y estaba ella, aquella mujer que no soltaba la mano de su esposo, del mismo modo él sujetaba la mano de ella para sentirse a salvo y poco menos nervioso; de igual manera ella tenía que disimular su nerviosismo para que él se sintiera así de a salvo así de tranquilo, pero en sus ojos se reflejaba la angustia, el temor de un resultado fatal, pero el contacto de su mano entre las de él le borraba de un solpo los miedos, porque estaba ahí, a su lado, mientras lo anestesiaban, mientras dormía, mientras transcurrieran las horas que estuvo bajo observación... me recordaron tanto a ti y a mi en aquellos días tan sombríos y tristes, aquellos días en los que la que fingía era yo, la que disimulaba serenidad era yo, la que permanecía a tu lado mientras te anestesiaban, mientras dormías, mientras llorabas, mientras morías... era yo, la que hubiera dado su vida por ti, la que te sigue extrañando como si fuera ayer el día que se le ocurrió al destino jugarme una horrible pasada, la que ya no llora porque ya no hay más lágrimas, la que se conforma con recordate siempre y soñarte a diario, la que recibió el resultado fatal, la que te abrazaba conteniendo las lágrimas para que no lo notaras... me recordaron tanto a ti y a mi en aquellos días de impotencia y rabia, con la diferencia que ésta vez era yo quién tomaba las muestras de sangre y la biopsia, con la diferencia de que era yo la que explicaba los procedimientos, y le daba ánimos a ella explicando que no hay más riesgo que unas ganas propensas a dormir tan sólo 4 horas, no por siempre... qué gran diferencia!
Lo similar es que él está enfermo y ella no puede hacer nada, sólo estar ahí sujetando su mano, esperando a que nosotros hagamos nuestro trabajo y le salvemos la vida... como algún día yo esperaba que te la salvaran a ti...
El martes me toca otra biopsia, no sé hasta cuando me tornaré tan fría como aquellos médicos con los que me topo a diario, porque vuelve a aparecer la gran diferencia, entre ellos y yo, yo ya estuve del otro lado, sujetando una mano que apreteba fuertemente la mía, entre lágrimas y miradas profundas, entre abrazos interminables y palabras que acunan mis noches... a penas voy comenzando mi proyecto, a penas fue la primera toma de muestra, por lo menos me faltan unas 30 más... seguiré recordándote, en cada pequeño quirófano, en cada pareja que llegue, en cada mirada nerviosa... te veré sujetando mis manos y me perderé en el mismo vacío.


