Friday, September 29, 2006

Así es mi vida sin Ti


Despierto temprano, con los ojos hinchados de leer tantos sueños, los pensamientos nublados y un ligero frío entre mis sábanas.
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No estás...
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Así es mi vida, sin ti ... no espero verte al dar vuelta a la esquina, sólo espero que la noche vuelva a caer despacio, que el frío se vuelva a colar, que mis manos se vuelvan a sumergir en soledad... así es mi vida sin ti.
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No espero decirte algo, ni espero que me digas nada...
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No estás, nunca has estado y siento un hueco incompleto que porta tu nombre, tu nombre que se quedó suspendido entre tus labios y mi oído, entre tus ojos y los míos, más mi memoria te guarda celosa, formando mil fantasías que se pierden una vez que despierto, nublando mis sueños, hinchando mis pensamientos...
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Así es mi vida, sin ti . . .
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Espero verte en la calle, en el café a donde suelo ir por las tardes, espero cortarte suspiros y palabras entre abiertas. . . no esperas verme en la esquina de cada calle, sólo esperas que salga de nuevo el sol y que se oculte, para que la oscuridad inunde tu cuarto, caer despacio en tu cama y envolverte en el frío de tus sábanas. . .
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Así es tu vida, sin mi...
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No estoy, nunca he estado y mi nombre se quedó perdido entre mis labios y tu cuello, entre tus ojos y los míos . . . tus párpados me guardan celosos y me pierdo una vez que despiertas, nublando tus versos . . . hinchando tus sueños . . . perdiendo mis pasos...
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Te encuentro de pronto, tatuas tu sonrisa en mi sonrisa, ocultas tus palabras en mis palabras, se forman tus trazos en mis trazos... mirándonos como los perfectos extraños e incondicionales cómplices que somos... me tropiezo con tus gestos y ademanes, me hundo en tus huellas... volviéntode a ir despacio, muy despacio, por si alguna frase de mi boca se oculatase entre tu ropa ... dejando esa estela del ligero frío entre mi cuello y mi bufanda, vuelvo a cerrar mis ojos, vuelvo a esconderte en mis pasos . . . llevandome a la cama esa fría estela, portando tu vacío y tu soledad tan concurrida debajo de mi piel amoretada, de palabras omisas, de valentía fracasada, de sueños nublados y miradas envueltas en nuestras ganas ...
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Así es mi vida sin ti...

Thursday, September 21, 2006

Así como un Susurro

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Te envuelvo entre mis labios y el viento...
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Te envuelvo entre mis ojos y el horizonte...
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Te aviento, te escondo, me miento...
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Te envuelvo en mi ropa, entre mis pasos y mis estrofas...
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Te envuelvo entre mis labios y las palabras que salen de ellos...
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Te pronuncio siempre... susurros de Ti!

Wednesday, September 20, 2006

12 Damas

No sé cómo llegué ahí! Muy pocas veces decido ir a ese tipo de lugares; realmente me pone muy triste ver ese lado de la ciudad , me entristece tanto, que me llego a sentir culpable de tener una casa grande, una familia hermosa, algunos lujos, un carro, dinero en mi cartera... me siento culpable por no valorar incluso lo que me doy cuenta en días como estos de lo que tengo... Esas calles son de los lugares más humildes que conozco, se sienten frías, una carencia extrema de valores, de risas, de sueños... un solo fin, ganar un poco de dinero para comer algo esta noche... caminando por la acera, entre más me alejo de mi mundo más me adentro en esta parte oscura que me vuelve a llenar una y otra vez las rodillas de culpas y pensamientos que me hacen rectificar de mis actos... cruzo la calle, subo la mirada, y veo a una, a dos, a tres, a ocho, a diez, doce prostitutas esperando por un cliente que quiera saciarse... algunas no te sostienen la mirada, porque creen que serán juzgadas, otras, muy pocas de ellas, te miran fijo, cínicamente, como si te dijeran: qué me ves?! Soy igual o más mujer que tú!... y el resto se queda viendo al suelo, o el periódico que llevan consigo... llega un cliente como cazador por su presa, pregunta " a cuánto los 30?"... no alcanzo a escuchar el precio, el acepta, " ok, vamos!"... ella camina enfrente de él, cruzan 2 cuadras... llegan a un hotel, cuánto será el monto de la velada, a penas son las 6 y 30 de la tarde... cuánto será el monto de conciencia, el monto de culpa... vuelvo a tomar la avenida, me subo al metro de regreso a casa y a mi mundo, suben vendedores uno tras otro, niños descalzos que deberían de estar jugando y no cantando con un hermanito en brazos, recogiendo monedas... dan las 7 y 20, abro la puerta de mi casa, me despojo de toda esta incertidumbre, miedo, tristeza, decepción... me acurruco en mi cama, viendo las pocas estrellas que se alcanzan a ver tras la ventana y me acuerdo de las 12 damas, unas más chicas que yo, escondiendo su tristeza tras el maquillaje, algunas otras de mi edad, sopesando las responsabilidades de un hogar en sus tacones dorados... otras más grandes, obteniendo el dinero fácil, antes por necesidad y falta de educación... ahora por falta de educación y propio gusto y costumbre... la ciudad está acostumbrada a estos rituales urbanos, los bolsillos de esos hombres también, yo no estoy acostumbrada a vivir eso de cerca... y espero que este tipo de situaciones no se incremente... la ciudad pareciera que también se prostituye, la usan , la maltratan, la humillan, la ultrajan... y sufre... como lo denotan las 12 miradas sombrías que descubrí esta tarde... ojalá hubiera sido un sueño... un mal sueño.

Saturday, September 09, 2006

Soy Ésa . . .

Soy la que has visto un par de veces en tu dirección... la que te regala miradas sonrientes... palabras calladas...
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La que siente el cuerpo frío y acalambrado cuando me atrevo a pensar que puedo ir a buscarte... la que congela las mangas de mi suéter cuando tengo la certeza de poder encontrarte caminado por ahí, dirigiendo tu mirada hacia mis ojos, conteniendo tu sonrisa que acumula también palabras calladas... soy la que te persigue en sueños, la que te acecha pendiente de cada movimiento, cada gesto, cada pisada... pisada me siento por la cobardía concurrida en mis rodillas, la que pierde el suelo y las nubes de algodón, qué importancia tienen las nubes y el suelo si estás tú precisamente delante de mi?! ... soy la que no se atreve a contemplarte por un minuto más, por miedo a quedar suspendida en ése momento y no olvidarte nunca... soy la que has volteado a ver un par de veces, la que te regala incertidumbres y segundos de indiferencia carcomida de ganas de saltarte al cuello y devorarte, la que se sabe de memoria el delineado de tus labios y el espejismo de tu barba que aparentemente crece y crece como la sensación punzante entre las puntas de mis dedos, entre mi pecho desolado y mi espina dorsal... soy la que te espera con el paraguas rojo en la esquina de tu tiempo, sobreponiéndose al mío, la que te protege de ventarrones y tormentas de críticas y señalamientos... la que te regala el azul de su memoria congelada recorriendo tu espalda, el negro de sus ojos encendidos, el amarillo de su profunda cobardía, el rosa de sus sueños, el verde de sus venas llenas de esperanza sarcástica, el carmín de su corazón, el morado de su mundo detenido por tus ojos llenos de ése azul profundo... la que te regala el blanco de sus días futuros, el gris de su playera, el arcoiris de su vida... soy la que conoces y desconoces a la vez... soy la que quiere soñar contigo esta noche para detener el curso de las demás que están por venir... la que no se atreve a tocarte, por miedo a no volverte a sentir, por miedo a aprenderme tus trazos y tu piel azucarada, por miedo a verte y regalarte mis pupilas dilatadas, por miedo a saber que eres real y saber que no te alejas hasta que quedamos espalda con espalda, esperando el día siguiente por si nos volvemos a ver... Soy la que sabes que busca cualquier instante y excusa para pasar a tu lado dejando una ola de perfume que envenene tus sentidos, que me haga quedarme en tu recuerdo, sin pretextos, ni tácticas ni estrategias, no quiero que me necesites, solamente quiero cobijar tus pasos una noche solitaria y tatuarme en la piel de tu futuro, esconderme en los sonidos de tu risa y de tu voz para que me nombres, para que me escribas cartas en el techo de tu habitación, en los rincones de tu cama... no quiero necesitarte... sólo quiero verte y sentirte cerca... que aceleres mi pulso, que revientes el silencio de mis palabras, que descubras lo que hay debajo de mi ropa y de mi piel, lo que nadie entiende y lo que nadie ve... te regalo también mi oscuridad vacía, mis pisadas vulnerables y mis miradas posesivas... te regalo mis manos para que me dibujes en tu cuerpo, me señales tus brazos y tu ombligo, el inicio de tu cuello, el sonido de tus labios al acariciar el viento, para cerrarte los ojos y desvelarme entre tus sueños... soy la que no te puede dar nada que no poseas en el cajón de tus recuerdos!
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Skylar Blue .- Faye

Thursday, September 07, 2006

En el día menos pensado

Te encontré sin buscarte . . .

Otra vez, como la vez primera . . . venías en mi dirección sin saberlo,

como cuando subiste los escalones de aquél edificio desértico,

como cuando bajabas los escalones cubiertos de luces y pasos alcoholizados. . .

Como la priemra vez que pude mirarte fijo por un largo instante,

Con tu voz entre mi manos y tu nombre adornando el viento frío que corta sutilmente mis cabellos despeinados...

Friday, September 01, 2006

Selva de Asfalto

Por fín tengo mi licencia. Después de poquito más de un mes de haber regresado a mi ciudad a vivir por un corto tiempo; tengo mi auto, con mi copiloto rayado y contento; con mis manos grabadas en el volante y las pisadas de goma en los pedales. Se siente raro entrar en ésa selva de asfalto, entre las caras de los automovilistas estresados, peleándose contra el tiempo que no tienen, peleándose por un carril y una luz verde, por un accidente imprudencial que les hará perder más del tiempo con el que no cuentan, y les hará regalar más pulsaciones de las que su sangre debería de transportar por sus redes periféricas corporales, sin segundos pisos y sin tráfico obligatorio a tempranas horas del día. Pobre ciudad, permanecer así hasta que los semáforos se pongan en intermitente, y hasta que las calles escondan los autos que aterradas están de sentir su fricción descarada e hipócrita.
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Salen motos por todos lados, carros en sentido contrario, enfrenones, taxistas estúpidos que creen que por derecho de antigüedad pueden clavarse en un cruce de 4, o meterse para dar vuelta a la izquierda aunque vayan en el carril de en medio.
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Comienzo de mes, informes innecesarios de gobierno que no informan, nada más corroboran el desgaste arbitrario y la falta de conciencia con la que explotan al país que está pidiendo a gritos que regeneremos... inicia el mes, inicia mi vida automovilística dentro de esta ciudad, si, claro que había manejado antes, en otras ciudades relativamente pequeñas, donde la gente está acostumbrada a dar el paso al peatón, donde el tiempo no existe... por el contrario aquí sientes que los sentidos se agudizan y los pulgares se adhieren al claxón... mi copiloto rayado prefiere esconderse entre el freno de mano y la palanca de velocidades aunque ahí abajo no haya bolsa de aire que lo proteja de un golpe... los espejos y retrovisores van alertas sosteniendo la silueta y los colores de los demás contaminadores metálicos que van formados en fila india esperando su turno de ponerse en marcha. De pronto vas a vuelta de rueda, te detienes, te esperas, respiras, quizás cantes la canción de la radio, comienzas a desesperarte, te acuerdas del metro, realmente te impacientas, y sin más ni más te ves estancado en el estacionamiento más grande del mundo.Por fín llegas. Te estacionas, estás a salvo, tú, no tu auto, que se queda expuesto a las manos del algún amante de lo ajeno. Un cristalazo, un tapón de rin perdido, un espejo, un estéreo o algún accesorio personal corre peligro dentro de las afueras de esta gran urbe. Al final de la jornada, recostada en mi cama, me acuerdo que cada día que pase aquí será una probabilidad garantizada de algún susto o algún coraje, y que si la suerte se queda conmigo, seguiré recostándome al día siguiente pensando en cómo aproveché mi día . . .