Friday, March 25, 2011

Estrellas

Cubre mi cielo de estrellas.

Cuélate por mi balcón, desenreda mi ropa anudada, mis pensamientos revueltos, pinta de blanco mi mente, y traza tu silueta ahí.

Quédate a vivir conmigo, para cobijar mis noches con tus manos; quédate a morir conmigo, para entrelazar tus almas con las mías.

Cierra mi boca con una caricia de tus labios, cierra mi mundo tras de ti para no escapar a la primera provocación. Cierra mis opciones, para no salir corriendo como antes, muerta de miedo. Aunque si corriera muerta y con miedo, quedaría endeudada mi alma en pacto con la tuya.


Cubre mis ojos con tus manos, succiona mi cuello hasta hervir mi sangre. Devora mis sueños y derrite la muralla de acero que he construido a lo largo de todos ellos, los que oscurecieron mis ojos, dejándome morir sin ganas, con el corazón roto, con mis alas rotas y mis uñas carcomidas, con mis venas colapsadas de miedo y desesperanza.


Descubre cada rincón de mi piel apolillada, descubre lo que hay debajo y sórbelo día tras día, descifra los acertijos y descubre que todo lo que ellos me enseñaron a crear, siempre ha sido para ti. Porque el miedo ya no cabe, la soledad tampoco. A la tristeza la he desterrado y el odio se ha quedado sin cobijo.


Descubre mis hombros, y traza un camino hasta mi ombligo, desabotona despacio mi blusa, y descubre los escalofríos que recorren mi espalda y petrifican mi columna escarchada. Desnuda mis piernas, corre con ellas, alcanza el tiempo que hemos perdido, y regresa con flores, noches estrelladas, olas de mar y millones de hojas blancas. Desenfunda mi espada y corta de tajo las raíces que me ataban a la oscuridad y la rabia.


Cubre mi cuerpo de seda, que embona perfecto en el tuyo. Cubre mi cuerpo de estrellas y pide deseos en cada lunar de mi piel que siempre ha sido el lienzo de tus manos. Cuenta los días, cuenta las horas, desenreda mi mente, revuelve tu silueta con la mía, cierra mis labios en el vaivén de los tuyos y encarcela mi pasado al olvido, dónde quedará sólo y sombrío, celoso y cobarde. Dónde nadie se acordará de él, dónde morirá lleno de miedo, como yo lo estuve alguna vez.


Regálame las estrellas de tus ojos y pinta con mis manos tu futuro. Déjame cubrirte con mis sueños y vive para siempre en mi.


Déjame cubrir tu cielo con las estrellas de mi cuerpo.


Tuesday, March 22, 2011

Lluvia


Agua fría y cristalina… cristalina como mi piel de seda… como el corazón que late con fuerza, a punto de estallar como si fuera un caballo desbocado… Mi piel adherida a los huesos que se acaban de reconstruir, sellando cada cicatriz de mi más dura batalla peleada; cuando te colaste hasta el tuétano de cada uno de mis huesos, desarmándome y pulverizándome hasta haberme convertido en cenizas…


Y de pronto, mis huesos se volvieron fuertes, mi corazón se llenó de calorcito, la seda de mi piel borró las heridas, cargando mi vida de olvido y esperanzas… y renací, como un ave que vuelve a emprender el vuelo, tan libre y llena de vida, llena de sueños, voluntad y valentía. Un ave que se enfrenta a su destino y pelea hasta el final sin contemplaciones, sin chantajes ni remordimientos. Que llora a veces para limpiarse el alma.


El otoño pasado fue frío, lleno de lluvia ácida, disolviendo lo que estorbaba, limpiando lo que estuvo de más, dejando sólo mi esencia. La lluvia envolvía mis pasos, borrando las huellas y la sangre molida… borrando las ruinas de mi, fortaleciéndome, recuperándome, reconstruyéndome, en un baile de estrellas fugaces, en un baile sólo para mi.


el pulso volvió a mis venas, la luz de mis ojos volvió a iluminar mis senderos, y retomé las riendas del caballo desbocado para volver a ser la jinete de mis sueños y mi horizonte lejano.