
Tu profundidad me inhunda, tu tristeza, tu melancolía también, trato de sonreir, pero, cómo le hago para no sentirme dentro de una masa envolvente de ti, dentro de una cápsula asfixiante de los recuerdos que llevan tu nombre que no puedo esconder porque realmente me gusta cómo adornas mi vida, te llevo depositado por debajo de mi piel, destilando tu aroma, destilando tu tacto y tu sabor... de pronto te veo diferente, y no sé acercarme por miedo a un rechazo, no de Ti, al que conozco y al que quiero, sino de Ti, al que desconozco y al que a veces no entiendo... me tiras todas las espectativas cuando no veo nada en tu mirada y te siento distante, triste, cansado de pensar y pensar en lo mismo, de sentirte solo y de sentirte fuerte, y te entiendo, no queriendo te entiendo, pero me contagias, y entonces me desespero por no estar a tu lado y construir el puente indestructible del que tanto habla Benedetti, de decirte "que es tan lindo saber que existes y cuando digo esto quiero decir contar aunque sea hasta dos aunque sea hasta cinco no ya para que acudas presuroso en mi auxilio sino para saber a ciencia cierta que sabes que puedes contar conmigo"...
.
Esperando únicamente una cosa, que me sientas cerca, que me sientas tuya, tuya como lo que quieras que sea, compañera, amiga, cómplice, que puedas contar conmigo no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo.
.
Sin estrategias ni trampas, sino con un objetivo más simple y profundo, que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.





