
Tengo una manía suspensiva dentro de mis dedos... No hay escrito en el que no hagan aprición los elgantes, enigmáticos y misteriosos trillizos supensivos... que dejan abierta la espectativa lanzando ideas y suposiciones al aire. Detrás de ellos, siempre habrá algo más que decir...
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Tengo tres puntos favoritos: el punto de partida de un beso, esos 3 ó 4 segundos en que los ojos se cenectan en esa mirada profunda, se unen las ansias, uno se vuelve cómplice del otro, el plapitar sístole-diástole se acelera, las mariposas se acumulan revoloteando en el estómago, las manos buscan su rostro, quizás lo acaricien... los ojos se cierran y lo único que se alcanza a apareciar, son dos pares de labios entrelazándose, mordiéndose, sintiéndose, contandose todo aquello que jamás se ha revelado... EL-BESO ***El segundo punto es mi cuello, escalofríos cuando las palabras se acercan a él susurrando secretos de pandora... cosquilleo singular cuando las caricias interfieren su rotación o cuando los besos se acurrucan devorando el perfume y paralizando el momento...
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El último punto va agarradito de la última palabra, dueño del silencio infinito, de responder o enmudecerse. Punto que marca el Fin de eso que debiera terminar, un punto sin regreso, punto que burdamente no necesita despedidas, tan sencillo que se planta delante y no te deja pasar... voraz asesino de cuentos... un Punto y aparte.
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***El beso... no sabía qué imágen poner... los dos dicen mucho.










