Híjole! No sé el punto exacto por donde empezar a agitar las alas y prepararme para despegar . . . 10 Días, llenos de todo, Todo?! No sé en realidad lo que Todo siginifique, solo sé que cada día que pasaba no necesitaba más, tal vez si, pero como no sé exactamente... hmmm ni exactamente, ni realmente, ni tentativamente ni "X-Mente" lo que pudo haber pasado (cosa que no me roba el sueño, por que simplemente no lo sé, y no me gusta invadirme de ilusiones inquietantes y no hechas... no me interesan!) . . . Salí el 21 de Marzo a una Ciudad que no conocía, tenía que cruzar la Unión Americana, desde San Diego (que tampoco la conozco), hasta Charlestone, Carolina del Sur, pero para lograr mi objetivo, tenía que sacar el permiso mugroso para poder pasar y permanecer 10 días entre cielos azules, gente víctima-dependiente de celulares (una de cada diez no iba caminando en la calle hablando por su auricular, aunque el sofisticado artefacto iba muy bien guardadito en el bolsillo más cercano a las manos con su silueta marcada, supongo!), aguardé por 3 horas (3!!!) parada frente a la oficina de permisos (???)... me atendieron, pagué 6 dolarucos y crucé rápidamente (hasta eso, no había tanta gente!!) Una Band para mi solita esperaba por mi, para llevarme directo al "PuertoAereo", me formé en la fila para recibir mi boleto electrónico, y un agradable "gringo" (agradable sorpresa también!!) me lo mandó imprimir sonrientemente. Al pasar por la revisión de mi maleta, la cual no fue más que pasarla por la banda que chismorrea hasta el más oscuro rincón. El gordito, polocía que checó mi pase de abordar, al ver la hora, abrió lo más que pudo sus pequeños ojos azules, y con una risita burlona, me dijo "ha llegado Demasiado Temprano, no le parece?!" Y con una sonrisa fingida de mi parte, solo asentí con un leve movimiento de cabeza y un amigable "demasiado, esa es la palabra!" Y si, Él no mentía y mucho menos yo, eran las 4:35 y faltaban 7 horas y 10 minutos para que mi vuelo saliera!!!!!! Era un viaje de locos, y muy a “Doc” conmigo… me quedé leyendo, y me sumergí en valles, ciudades con rascacielos cubiertos de nieve, y personas humanas, y otras que pretendían serlo…hasta que mis ojos toparon con “Eso”, Todo (¡!!) un desfile de Caras preciosas… parecía que se habían escapado de mi libro… parecía que habían dado un brinco arrasando con los suspiros, con las miradas, con el intento de no voltear, pero era prácticamente imposible no hacerlo… después me detuve dentro de mi asiento a observar a la gente que me rodeaba, y di con ella, Pocahontas estaba enfrente de mi, una pocahontas muy moderna, claro está, su tez de un bronce elegante, un cabello crespo, largo y negro, lasio y muy bien desenredado… no me di cuenta de las horas que llevaba, no quería atormentarme con el tic tac insoportable, así que continué leyendo… las esculturales figuras se habían marchado, aquella bronceada mujer ya no me causaba impresión, solo mi libro era lo que me importaba realmente en aquél momento, Ash y su historia… Por fin en el aeropuerto retumbó la tan ansiada llamada para los pasajeros que ibamos a Charlotte, Carolina del Norte… y por fin la zona 3 pasó a tomar asiento dentro del aeroplano, éste despegó… y yo continué fascinada en mi lectura, hasta que mis ojos arremetieron en su contra y decidieron cerrarse… al poco tiempo (según yo!) por que habían pasado ya 2 horas, estábamos a punto de aterrizar… el piloto hizo lo suyo y a los pocos minutos se escuchó el chasquido unísono de los cinturones de seguridad que tanto odiamos… tomé mi maleta, y Salí lo más rápido posible, hasta ver la salida del túnel ( y no me estaba muriendo!)… llegué a Charlotte, tenía sólo unos 40 minutos para llegar a la sala E22… caminé demasiadas salas, en la Sala C, hasta que vislumbraban a lo lejos las luces de los diferentes y amontonados restaurantes de comida rápida… y pese a ello, el aroma que percibí fue un agradable y exquisito olor a Canela y manzana, era demasiado acogedor, como la cocina de la Tía Toña (Mi pilón!!!) preparando un delicioso Pie de Manzana… Cuando salí al pasillo, frente a los restaurantes conglomerados, me detuve sonriente ante lo que golpeó mi mirada “Tequilería”, esa palabra que sabemos qué significa y que consideramos muy nuestra… tequilería… la tienda estaba cerrada, pues eran las 5 y algo de la mañana del 22 de Marzo… pero lo que pude ver dentro, cuando me acerqué a asomarme por el ventanal, eran diferentes tipos y tamaños de botellas de tequila, tarros, copas, copitas… playeras, tazas y demás porquerías que suelen ser vendidas en las tiendas de Souvenirs, tomé hacía la derecha alejándome del delicioso aroma acanelado, y llegué a la Sala A, donde me sentí un poco aturdida. Si, efectivamente, estaba perdida en el Aeropuerto de Charlotte, como había predicho; Me acerqué al primer policía, y muy amablemente se rió de mi, y señalándome el camino, me dijo “Si te fijas bien, las Salas, van por orden, si esta es la A y allá está la B, le sigue la C, por consiguiente la D y luego la E… sigue en esa dirección, por la que llegaste… y encontrarás la sala que buscas, es un Largo camino!! Todavía puedo oír su risa burlona… emprendí el camino, y el aroma acanelado estremeció de nueva cuenta a mi nariz. Por fin di con el señalamiento gigantesco que indicaba la entrada E… caminé muchas salas pequeñas dentro de esa Sala, hasta llegar a la 22… al mismo tiempo que caminaba por la banda que te ayuda a llegar más rápido y caminar menos, iba escribiendo en mi celular un mensaje que no llegaría, se quedaría guardado en borradores… era una sensación extraña, caminar mientras la banda se movía… era como percibir un mundo que se mueve demasiado lento mientras Tú vas deslizándote demasiado rápido…Llegué a la sala 22, y tomé asiento de nuevo, abrí mi libro y me entregué a las líneas de nuevo, como siempre suelo hacerlo; levanté mi mirada y lo ví… un militar, teniente tal vez por la gran cantidad de banderitas prendidas de la parte superior izquierda (la posición cool) de su saco, a la altura de su corazón, quizás, podían éstas sentir el latido Sístole-diástole del mismo… no lo sé… Su cabello tenía un corte singular, un mechón perfectamente peinado hacia atrás, en la parte superior de la cabeza, mientras que la parte inferior era totalmente a rape. Su uniforme verde impecablemente limpio y planchado, y ni que decir de sus zapatos!!!! Brillaban como espejos! En estos momentos, todas las personas con las que me topo se me figuran al Taltos que estuve leyendo por poco más de 3 días… perfectas, preciosas y tan diferentes unas de las otras, pero semejándose a un solo ser (Ash… el Taltos de mi libro). . .
El militar también se fue… Philadephia creo que era su destino… después de que los pasajeros de ese vuelo partieran, anunciaron mi vuelo (2620) a Charleston SC, (por fin!!!) Era un avión muy pequeño, demasiado diría yo… tres asientos por fila, el asiento A, luego el pasillo, y después el B y el C… cuando me percaté de eso, estaba deseosa de que el A fuera el que estaba a solo cruzar el estrecho pasillo que lo separase del B y el C… y si, efectivamente así fue… me tocó en el asiento 17 A de un avión con número 828… y muy pequeño como ya lo dije, y aunque yo soy pequeña, me sentía enorme ahí adentro! El avioncito despegó, y después de 30 minutos (9:51 am, 51!!!! Por que no 9:50, las 10 am, por qué 51!!!!!) Exactamente a la hora que marcaba mi boleto que llegaría, 9:51, se abrieron las puertas, del túnel y del avioncito, y bajé con el trasero cansado, con la espalda y el cuello torcidos y el cerebro inflado… salí a la sala, y la vi!!! Era ella, no era un espejismo, era ella, Mi madre!! Estaba esperándome, impaciente, sonriente, Bella… sus ojos estaban llorosos, no sé por qué y se me olvidó preguntarle, me abrazó fuerte y tendido… y me besó la mejilla, ella no es tan expresiva, es un tanto fría… juguetona a veces, pero es como algo genético, no somos muy expresivos… bueno, depende, yo si soy un drama con patas… luego vino él, el primo que tanto tiempo no veía, estaba grande y fornido… en fin, llegué a la ciudad esperada. Una ciudad que volvía a traer a mi mente el libro que estaba leyendo, pues las casas que son muy antiguas, de madera, típica casa de cuentos, de tres pisos, con tejados a dos aguas, con pilares y columnas gigantes, entradas exuberantes, y jardínes floreados… rodeadas por unas pequeñas cercas de madera, pintadas de blanco, pequeñas, como si nadie se atreviera a saltarlas… y de hecho nadie se atreve dentro de este país no, por que todo lo “prohibido” lleva un signo de pesos al costado y una reputación corrompida. Dimos un paseo, y todas esas casas hermosas estaban llenas de vida, de recuerdos, de historia… palmeras por doquier, ése precisamente es el símbolo de Carolina del Sur y Norte, una palmera, pues de las hojas de las palmas, los agricultores y esclavos provenientes de África, tejían canastas, tapetes, y demás entrelazados para formar algún utensilio que sirviera. Agricultores obligados a trabajar arduo, sin descanso en las plantaciones de algodón y arroz… agricultores vendidos (con derecho de quién los blancos estúpidos los vendían?!?! Porqué se adueñaban de su fuerza, de su cuerpo, de su vida?!?!), esclavizados… hasta adquirir su libertad… de hecho este estado presenta gran cantidad de ciudadanos de color, como suelen llamarlos (ha!)
El paseo terminó a la hora de comer calzzoni (una tortillota doblada como quesadilla, pero inflada, con queso y espinacas, acompañada de salsa auténtica italiana), en esa taberna italiana… donde comenzamos hablando Español, seguido de Inglés, Italiano, Alemán y por último Francés… conocimos gente de diferentes lugares… y captó nuestra atención y nuestras risas… de igual forma que nosotros sedujimos sus risas y su plática…
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Visité la biblioteca de la Universidad… y vaya que podría vivir ahí dentro… tres pisos, con libros de toda clase, infinidad de ellos… computadoras de consulta también invadían el lugar, sillones para que cada quien, lea o se relaje; era muy grande y estaba súper chida… y claro, repleta de esos rostros perfectos… no de personas perfectas, simplemente sus rostros… el segundo piso fue mi favorito, no por lo que encontré, aunque tal vez Sí!! Él, lo dijo: “ la forma más fácil de ahorrar espacio!” los libreros estaban ahí, uno pegado al otro, pero si el libro que buscabas estuviera en ése anaquel. Con tan solo apretar un botón, este mueble se deslizaría hacía la derecha o izquierda de acuerdo la dirección que se le haya dado… sí!!! El anaquel se deslizaba, para abrir un pasillo entre librero y librero, para que uno pueda buscar y tomar el libro deseado… vaya que si se ahorran espacio!!!! Todos los libreros son “movedizos”, por que se mueven (obvio!) y por que te sumergen en su contenido! Sin querer, el librero que yo tomé de ejemplo para impresionarme, era en el que estaban todas las ediciones de General Geographic, desde el primer tomo hasta el más reciente . . . por supuesto que la dichosa biblioteca tiene sus áreas de silencio, de “breaks” de café y tertulia, áreas de “estudio” en grupos… y baños. El aparatito que te da el papel reciclable para secarte las manos, no es de palanquitas que tengas que jalar hacia abajo, sino de un botón delicado que desliza la hoja hacia ti… una cantidad exacta para secarse las manos… Cero desperdicios de celulosa!
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Cuando tuvimos que ir al hotel, era de noche y llovía, así que nos perdimos… aunque eso de que llovía y era de noche, es un simple pretexto para no dejar en mal a ésa señora que manejaba (mi tía), pues es sumamente despistada, y para serles sinceros, me desespera y mucho… pero en fin; Si, nos perdimos, llegamos a una gasolinera, y un amable “negrito” nos hizo el gran favor de llevarnos hasta el hotel… si, nos llevó hasta ahí, como si el tiempo no le importara…después tomé nota de las “cosas” que estaban cerca del hotel, como otro hotel, un McDonalds (que no podía faltar!), y el protagonista del Viaje: Waffles House, gracias a éste restaurante, siempre dimos con el Hotel, no pregunten cómo, ésa es otra de las cosas que no sé! Si, quien sabe cómo, pero siempre aparecía, por diferentes caminos o rutas, el letrero amarillo de Waffles House!!! Que estaba enfrentito del Days Inn famoso, en el que me hospedaba… Después de 4 días, partimos hacia GreenWood, un lugar como su nombre lo indica, Bosque Verde, solo en invierno no lo es… un poblado chico, con tan solo dos avenidas principales, pocas tiendas y restaurantes variados y muy sabrosos… un lago enorme y tranquilo, y la gente, sumamente atenta, religiosa y risueña. Un poblado que es materia, ocupando muy bien su espacio… aunque un poco o mucho, tampoco lo sé, desconocido.
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Mi objetivo del viaje iba acercándose sigilosa, calmada y sorpresivamente… Atlanta!!! Yo quería conocer Atlanta… cuando decidimos visitar esa ciudad, no nos interesó revisar el estado del Tiempo, simplemente empacamos pocas cosas y nos aventuramos… al llegar ahí, OH sorpresa!!! Estaba lloviendo a Cántaros… el cielo muy cerrado… y un frío de la fregada… mala elección gritó mi subconciente muy conciente de tal grito… y valió madres! Por que no pude ver la ciudad como yo quería! Conocí muy poco… y solo pudimos estar dos días por el clima… no podíamos hacer nada, por que llovía muy fuerte y el frío era insoportable con nuestra súper ropa primaveral…conocí el estadio de los Halcones (NFL) pero solo por fuera, pues estaba cerrado, y no se abren tours, a menos de que sea temporada de juego (pffff)… conocí el campo Turner, el de los Bravos, y a ése si pude entrar… pagué por entrar mejor dicho! Es un mundo muy impactante, un mundo de ricos como alguien dijo mientras nos sentíamos algún comentarista o reportero importante y conocido, sentados en los palcos… o en los vestidores de algún jugador reconocido.
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De regreso de Atlanta, volví a pisar los bosques Verdes de GreenWood, unos cuantos días más… Regresamos a Charleston unos días más, pues de regreso a Ensenada tenía que hacer el mismo recorrido, subir a Charlotte, y cruzar de nuevo “El país de las Oportunidades” como escuché decir por ahí… el país de los rostros perfectos.
Llegué a Charlotte, esta vez sin perderme… y llegué a San Diego, con un olor que no era el de los pies de manzana acanelada, era de un olor repugnante a vómito provocado por las turbulencias del avión en el que iba y el estómago del niño dos asientos más adelante que nos jugó tremenda broma!
Llegué a San Diego, tomé mi mochila, que pesaba un poco más que hacía días… y me instalé en la sala 13B, me puse a leer, pues iba en el clímax de mi libro, y estaba tan resignada a quedarme ahí toda la noche… por que no iban a poder pasar por mi… así que me acomodé, saqué mi pequeño edredón y leí, hasta que mi celular sonó, quien sabe por qué agarró la señal de mi papá, el caso es que me dijo que una de mis tías me estaba esperando en ese mismo aeropuerto…cuando quise encontrarme con ella, en la madrugada, comprendí que estaba sola en la sala, y la puerta de acceso a la misma, estaba cerrada, un señor del servicio de limpieza se asombró de verme ahí, solamente le dije que nadie me había dicho que no me podía quedar en aquella sala… después de pasados 40 minutos llegó por fin Stevie, el cuate que abriría la puerta para que yo pudiera ir a las salas de esperas o al “claim baggage”, pero mi tía no estaba, ya se había marchado supongo, por que no la encontré por ningún lado… así que me quedé en la sala en la que había más gente como yo, esperando que amaneciera… Cuando de pronto, de la escalera eléctrica bajaron unos pasajeros de cierto vuelo que habían arribado, entre ellos Él, recordé entonces dónde me encontraba, en le país de los rostros perfectos… era prácticamente, como ya lo dije, un personaje tomado de mi libro!!! Alto, muy alto, vestido elegantemente, con un traje negro, una camisa delicadamente abotonada, blanca, … sus zapatos igualmente limpios… brazos largos, él, delgado, con un botón de su saco abrochado, pese a su elegante traje, iba con su camisa desfajada, dándole un toque juvenil, pues era muy jóven… su cabello eran fibras rubias, sedosas supongo, un corte un poco largo, pero no despeinado, solo un poco por el trajín del viaje… pero era de hecho un cabello digno de un comercial pert-plus “cualquiera!”, si, era todo un Taltos… con ojos azul zafiro… tez blanca como su camisa… y una sonrisa singular… su voz también… pensé que no voltearía… pensé que era un sangrón… cuando decidí mi asiento… estaba este Taltos esperando tomar su maleta de la banda metálica y fría… llegó la hora de tomarla, lo esperaba un amigo, tomó su maleta, y se la echó al hombro, yo estaba sentada detrás de él, o enfrente de la banda, cuando se la colocó, giró su cabeza y topó su mirada con la mía, el avanzaba, despierto, contento, mientras sus pies seguían caminando hacia enfrente, y su cabeza se iba girando al compás de sus pasos, para no perder la mirada con la que había topado, y sus labios? Iban abriendo camino a una sonrisa, cálida, digna de un “Hola!” quizás! (No me rompan mi escena!!) hasta que su cuello no dio para más… se giró lentamente, hasta ver los pasos que daba… y se perdió en la oscuridad de la calle y en el frío que habitaba en ella… creo que el dolor de mi espalda, el sueño desolado, el frío que se colaba por debajo de mi sudadera, la soledad del inmueble… no importaban, por la cálida sonrisa, la cálida mirada y la errónea idea que yo tenía de aquél bonito individuo… esas tres sublimes cosas desterraban aquél dolor, aquél sueño, aquél frío, aquella soledad… (tal vez esta última no! Hehe)…
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* Así son los idiomas: Estaba lloviendo… estaba Yo viendo… Estaba yo viendo que estaba lloviendo… Estaba lloviendo, qué estaba yo viendo?!? Estaba yo viendo, estaba lloviendo?!?Estaba lloviendo, estaba yo viendo… Louise, pensaba que estaba yo viendo, y lo que quería decir, era que estaba lloviendo! Vaya que la Sra. Gramática siempre termina ganando!...