
Son las 2:02 pm... estuve recordando un poco las vacaciones pasadas... volteo a ver mis manos que escriben y borran, que escriben y borran renglones y líneas innecesarias que nada más hacen ruido en lo que quiero transmitir... mis manos han cambiado, están vestidas de gala. En mi mano izquierda te porto imponente, elegante, sombrío y radiante, tímido y extrovertido, elocuhente y callado, aislado y sociable, superfluo y modesto, risueño y culto, divertido y lleno de sueños interminables... mágico, melancólico, triste y callado de nuevo... pero te porto alado en mis dedos... convertido en un alaja más que me adorna... hermosa mariposa que tiene grabado tu nombre y mis miedos.
.
En mi mano derecha porto un cristal que pesa menos cada día porque me voy a costumbrando a él... un cristal rosáceo con ligeros aconglomerados de líneas blancas, se entrecruzan, se disuelven, se enfatizan, pero sigue siendo mi mano... adornada o no, cubierta o no... quedó más vacía que de costumbre cuando azoté la puerta de tu habitación y salí con un nudo atrincherando mi garganta, me aventaste las piernas al suelo junto con las últimas palabras que me dejaste pronunciar aunque éstas no hayan sido precisamente las que te hubiera gustado escuchar... por mi puerta se cuelan olores, sabores, momentos, minutos, frases omisas y recuerdos imborrables que me volvieron osada, cretina, voluble, tu víctima y tu victimaria... historiadora de mi propio cuento, y te cuento que no hay nada nuevo, un cielo gris, neblina allá afuera y un hueco vacío esperando en mi cama... cuando alguna vez estuvo prácticamente llena de ilusiones y besos de fresa, juegos interminables, las sonrisas más tiernas, las miradas más profundas, palabras azucaradas que todavía hoy endulzan mis pensamientos... toda una lluvia de estrellas cuando las paredes se cobijaban de risas y caricias; mis manos frías en tu espalda acaramelada y mis piernas caminando firmes en las tuyas... Un silencio... pérdida de tiempo... un silencio más callado... palabras que se me escaparon y golpearon tus oídos, tu sonrisa y tus ganas... aventaste tus pasos junto con mi piernas, las ilusiones se calleron, las estrellas se rompieron y una puerta se cerró... no era necesario voltear y verte en la ventana con lágrimas rojas brotando de tu alma y de tus ojos... diamantes con rubíes... no era necesario tampoco que me hubieras conocido si me ibas a aventar cuando tuvieras que escuchar las verdades que no querías entender... de igual forma te reitero las palabras que aventaste... Te voy a extrañar...