Tuesday, August 23, 2011

Silencios


El silencio se rompió en dos, en cuatro, en ocho.

Las supernovas sacudieron mi cielo, abriéndote paso y dándote la llave del cofre de mis secretos.

Mi mirada cambió en transición con la tuya. Regresaste, como si sólo hubiera sido un corto sueño, regresaste a balancear mi mundo con tus miradas y besos, con tus palabras que envuelven y levitan mi cuerpo pequeño y me secuestran el alma, la transportas, la haces cenizas y polvo, la reconstruyes en cada uno de tus suspiros que hacen que mi columna se paralice y los escalofríos bajen contentos a jugar entre mis manos y el calor de las tuyas.

Me incendias los labios cada que muerdo los tuyos, se combinan, se derriten se cuentan secretos y le pones tu nombre a mis besos. Me oculto en la noche, esperando encontrarte entre sueños profundos, esperando que vengas y derritas mi cuerpo de cera con el calor de tus manos. Que evapores la muralla de niebla y traspases el portal de mi inconsciencia. Donde habitas tan libre y radiante, tan lleno de encanto; donde deshaces temores y construyes castillos e ilusiones en medio de las ruinas de un pasado que día con día se desvanece un poco más, arrastrando los fantasmas y las memorias fallidas, dejando en el olvido lo que fui para entregarte lo que soy aquí y ahora, en tu tiempo perfecto, dejándote el lienzo de mis días intactos, para que pintes tu historia entre la mía y construyamos de sueños los caminos que recorres de ida y vuelta hacia mi, a través de la vida, a través de la muerte, a través de mi.

Escalonas tus suspiros en mi cuello.


Extiende tus alas, alcanza las nubes, cuéntame las estrellas de tu habitación. Confunde tu piel con la mía, bébela a sorbos, enrédala en mi.

Descubre tu nombre entre mis lunares y mi ombligo, descúbrete vivo en la inmensidad de mis ojos, que son tuyos, en el palpitar de mi pecho, en las líneas de mis manos que se conjugan con las tuyas cada que entrelazas tus dedos en los míos. Vuélveme noche y polvo de estrellas, vuélveme sombra y silencio, porque me rompo en dos, en cuatro, en ocho para amarte en cada una de las partes en las que divides mi ser.


Vuélvete noche y vela mi sueño… y exprime tus sueños a través de mi. Dame tus silencios, rómpelos, cobíjalos, exprímeme en tus labios y bébeme a sorbos, entre palabras y caricias; entre miradas conjugadas y estrellas que brillan en pleno día en la inmensidad de ti…