Thursday, April 16, 2009

Vuélveme Luna Menguante


Se torna oscuro, mi cuarto, mi tacto, mis ojos y el hilo de mis pensamientos, que a veces, sólo a veces quisiera cortar... en la oscuridad te pierdes, y te vuelves sombra, conjuro, delirio, espasmo... me vuelves tranquila y segura, me vuelves silencio, me vuelves oscura dentro de tu penumbra. Se calla mi mente y mi boca, se viste de gris mi sentir, no sé si siento, no sé si vivo, y me pierdo entonces en la palma de tu mano, que sofoca, que me asfixia, que detiene mis latidos y me vuelve oscura, silencio, segura y tranquila, una herida abierta que se vuelve más profunda con el pasar de los días... 

Y puedo describirte sin mirarte, hasta puedo describir el aroma a sándalo, maderas, toronja, y especias de tu cuello, de tu piel abotonada a tus huesos, puedo percatarme de tu ausencia tan presente en las noches de lunas menguantes, puedo delinear tus ojos de miel y la redecilla de pestañas que atrapa tus sueños, puedo delinear tus labios en el aire y soplar besos que le lleguen a tus boca... puedo delinear el trazo de tu cara, de tus brazos, de tu cuerpo entero, y quedarme sin aliento y sin ganas de dormir porque inundas la oscuridad de mi cuarto, la oscuridad de mi cuerpo, de mis ojos sonámbulos, de mi mente despierta, del hilo de mis pensamientos, dónde cuelgas tus sonrisas, tus palabras y tus besos...

No sé si siento, y siento tanto, te siento a ti, presente en cada idea, en cada conjuro, en cada sombra que nubla mi memoria, en cada sueño, en cada mirada que se pierde entre las nubes y los árboles, entre la noche con o sin lunas, tan menguantes o crecientes, qué más da...

Y siento tanto, que no sé realmente lo que siento, detrás de mi barrera están tus obstáculos, detrás de ti estoy yo, tan oscura y tan tranquila, la que desespera es mi alma que no descansa buscando la tuya en ése laberinto de besos y caricias, de miradas y palabras, de obstáculos y silencios, de sueños olvidados y mis ganas de decirte que me gusta sentirte dentro de mi, confundiendo mis ideas, jugando entre mis arterias, asfixiándome, oscureciéndome, debilitándome, fortaleciéndome, haciendo pedacitos mis escalofríos, apretando el hormigueo de mi estómago, sujetando el racimo de mis dedos, adentrándote en mi corazón, que a veces, sólo a veces deja de latir unos segundos...

Ya no te ocultes en el silencio, me gusta oír lo que callas y me gusta encontrar lo que ocultas, me gusta ver cómo se te ilumina la mirada y tu rostro cada vez que me dices lo que piensas, lo que crees que estás pensando y lo que piensas que estás creyendo... déjame acomodarte mis palabras, y encuéntrame entre ellas...  deja del lado al mundo y vuélvete infinito, pero no solitario ni frívolo, déjame cubrirte los pasos, envenenarte los labios y sacudirte los miedos... encuéntrame en mis líneas y derrite mi cuerpo de cera con el calor de tus manos...

Vuélvete noche y vela mis sueños, vuélveme luna menguante cobijando tus pasos, formando tus besos y escóndeme entre tus sábanas y tu sentir, entre tu piel y la redecilla de tus pestañas, entre tus labios y tu voz… que a veces grita, que a veces se oculta en los pendientes de mi oido... tu voz que confunde mis silencios, que estropea la conjugación de las sílabas y verbos que pretenden llegar a ti ... con el viento, con la noche, con la luna, conmigo entre líneas... entre minutos, y días, entre segundos interminables porque detienes mi tiempo y lo vuelves retrógrado, sombrío, oscuro... delirio y conjuro de Ti.

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