Cuenca de la Popa, Nuevo León; Marzo 2007.Él es un Señor muy duro, testarudo, impaciente,orgulloso pues no permite que nadie le brinde su ayuda aun cuando sabe que la necesita, ése supongo yo que es el problema, no quiere aceptar que los años pasan sin clemencia, que sus reflejos están cada vez más escasos, que la juventud se ha cansado de estar en sus zapatos... su rudeza no esconde que es un ser sensible, pues cuando se amontonan los niños en su ventanilla, saca de su bolsillo un puño de monedas y las reparte riendo, 15 niños, quizá un poco más, pero a mi me llama la atención una de ellos en particular, que se espera hasta el último, y con sus grandes ojos marrones y su sonrisa inocente le acepta la moneda al ingeniero echándole en cara su complicidad con la mirada, de todas esas 15 personitas fue la única que le dio las gracias, y entonces me imagino la gran satisfacción que nuestro personaje principal siente en su interior, la sonrisa le vuelve a los labios y por un momento nos sentimos aliviados de que debajo de esa rudeza y esa arrogancia hay un ser sensible y humano que se preocupa por los demás... yo también siento una gran satisfacción de percatarme de eso y de voltear a ver a mis compañeros sabiendo con 100% de certeza que están pensando y sintiendo lo mismo que yo... luego voteo a ver el paisaje por la ventana: el sol ocultándose tras las montañas, las nubes esparciéndose por el azul inmenso, el viento frío, todo vuelve a la normalidad, de nuevo ése silencio absoluto de nuestra camioneta, porque al Señor testarudo le molesta el ruido y el bullicio de la gente...



No comments:
Post a Comment