Friday, October 07, 2005

Ni la LLuvia. . . Ni los Erizos de Mar

Deja la noche de lado, que se caiga de mi cama azul-violeta...
deja que mis cabellos negros, morados, rojos, verdes

recorran la empinada montaña de tu espalda
pinta con tus dedos nubes de sombras
en las telarañas de mis ojos, de mis pestañas alargadas...

de mis pómulos de nieve y sal
con esencias de toronjas, limas, jazmines y orquídeas.
.
Deja que las estrellas caigan y exploten en mis piernas,
cubre con tus labios cada mirada y cada estrofa
protege mis dedos para no atrincherarte,
para no sofocar el viento que te acaricia
vuelve a cubrir tus labios para no delatarme.
.
Escurrete por debajo de mi puerta,
irrumpe en el labial de mis sueños
arráncale la ropa a los pensamientos que se perdieron en ti
y vuelve a proteger mis dedos para no arrancarlos.
.
No acurruques tus palabras entre mis aretes,
no fastidies mi tiempo con promesas equívocas
no te acerques como si fueras dueño absoluto de mis latidos.
Ahoga tus pasos y aléjate del contorno de mis versos.
.
Alternativas inertes... e innecesarias
Ni la Noche que dejaste de lado,
ni el Día fue nuestro testigo...
Ni la lluvia ni los erizos de mar.
.
Ni lo azul de mi cama,
ni lo violeta de mis manos.

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