
.
.
.
.
Hoy no tengo rostro,
para que no te me escapes por los ojos.
no tengo sueño, para que no te olviden mis manos
no tengo memoria,
no tengo sueño, para que no te olviden mis manos
no tengo memoria,
para no recordar tu nombre estrecho y barato
.
.
.
.
.
No quiero tener pasado, para no amarrarte en la esquina de mi presente, para no enredarte en las voces de aquellos que conforman mi futuro cercano, no puedo tener soledad más marcada, que cuando sacudo de mi ropa el polvo de la última mano que me sostuvo.
.
Hoy sólo tengo frío, frío desolado, frío adormecido enredado en el hilo de las manecillas de tus días, frío que corta delicadamente la música, las gotas de las hojas caídas, la quietud quebrantada.
Hoy sólo tengo frío, frío desolado, frío adormecido enredado en el hilo de las manecillas de tus días, frío que corta delicadamente la música, las gotas de las hojas caídas, la quietud quebrantada.
.
.
Guardo mis secretos en la bufanda que giro alrededor de mi cuello,
Guardo mis secretos en la bufanda que giro alrededor de mi cuello,
los protejo de las garras del viento que hoy me vuelven fría e indiferente,
Frío que intenta congelarte y pretende obligarme a no extrañarte más.



No comments:
Post a Comment