Wednesday, April 28, 2010


Me preocupas... hace 2 meses que me salí de tu vida por la puerta más grande... sentí que el corazón explotó entre tanta confusión, entre mis ganas de quedarme y no soltarte nunca, pero mis manos se rompieron, se cansaron de sujetarte tan fuerte, sujetar un espejismo, una persona que nunca existió... quizá eso fue lo que más dolió, haber creído que existías cuando sólo fuiste el sueño que yo había creado... el Hombre con el que yo creía estar jamás estuvo a mi lado, porque nunca existió.

Te recuerdo, apuñalando con cada palabra mi cuerpo pequeño, me recuerdo pensando que ése sería el último día que te vería, ésa había sido la última noche contigo, ése había sido el último abrazo... mi cuerpo ya te extrañaba y ni siquiera me había ido...

Te levantaste, me diste un beso en la mejilla, y diste la vuelta, tu espalda se hacía cada vez más pequeña, y desapareciste... ésa fue la última lágrima que llore por ti...

Recuerdo todos tus reproches y juicios, tus ideas tan cuadradas y erróneas, tu mirada que gritaba todo lo contrario de lo que gritaba tu boca... Me preocupas, porque estás lleno de rencores que no te dejan avanzar, crees que todos estamos en tu contra, y lastimabas sin darte cuenta, despreciando todo lo bello que había aquí...

Me preocupas, porque no eres feliz, porque vienes cargando con tu historia, porque sobrepones tu pasado en tu presente y eso te hace vulnerable, porque tus manos están ocupadas, están llenas y si están llenas no hay espacio para más... Perdóname, por no estar a tu lado y ayudarte a realizar tus sueños, pero no depende de mi que los realices. Perdóname por No necesitarte. Perdóname por saber decir "hasta aquí", "no más". Perdóname por descubrirte y por no querer estar contigo, porque era estar a costa de mi propio bien. Te quise, no te miento, y lo sabes bien... te quise tanto, y llegué a decir que hasta podía dar mi vida por ti, pero comprendí que no se trataba de Morir por ti, sino de vivir contigo... y te soy honesta, Yo no quería morir por ti, sino vivir a tu lado los momentos más importantes, los más difíciles, los más bellos, pero había un solo inconveniente, Tú no estabas dispuesto a vivir conmigo y a recibir lo que yo tenía guardado, y eso ... lo acepté...

Perdóname por buscar algo mejor y por querer hacer algo lindo de mi vida, pero nunca lo entendiste, y si lo entendiste nunca entendí Yo a qué le temías... Te extraño, claro que te extraño, y no me da pena decirlo ni tengo nada que esconder, claro que te extraño, pero no te necesito, no te das cuenta lo libre que soy? No dependo de nadie, mucho menos de alguien que no quiere vivir conmigo, soy tan libre y tan feliz al mismo tiempo... aunque hubiera dado cualquier cosa, pero comprendí que no se trata de dar hasta endeudarse el alma, sino de compartirse... cansándome de mi espejismo ridículo... Lavé mis manos, y te dejé libre, para que busques tu felicidad en dónde mejor creas conveniente... y me siento bien de haberlo hecho... porque mis manos no están llenas y no se aferran; es cierto, te llevo en mi piel, y agradezco llevarte en ella, te llevo dentro, como un lindo recuerdo que da pinceladas de todo lo que fuimos ... y aún así, me preocupas y te compadezco, me da cierta tristeza saberte así, en tu arena movediza que no te deja avanzar, me da cierta nostalgia el no haberte hecho ver todo lo que te merecías, a veces pareciera que ni tú te la crees, a veces pareciera que no crees lo especial que eres, a veces pareciera que tú solito te castigas y no aceptas que mereces cosas buenas, que te hagan feliz... y duele porque arrancarte fue como si me hubieran arrancado un pedacito de mi...

Te perdono por no saber entenderme, por tus pocos ratos de sinceridad, por tus gritos y tus palabras hirientes, por no querer saber de mi, por ignorarme, por haberte enojado conmigo, te perdono por todo lo que no eres, por los errores que cometiste y por las cosas que nunca hiciste... más te doy las gracias por ser lo que fuiste, por las cosas que hiciste y las que no, por los aciertos y las lecciones, por estar a veces y por tu ausencia cuando llegué a necesitarte, gracias por cada mirada, abrazo, caricia, palabra, por cada beso, por cada lágrima que me hizo flaquear en algunos momentos haciéndome ver lo frágil y diminuta que soy, por cada lágrima que me hizo fuerte y me dio la voluntad suficiente de no depender de ti y de no dejarme morir por ti en lugar de vivir a tu lado... gracias por las noches que no estuviste, pues aprendí a estar conmigo y a quererme un poco más... Me perdono por reclamarte y juzgarte aún cuando sabía que tenía la razón, por reclamarte cuando no la tuve, por gritarte cosas y dejar salir mi lado más oscuro, me perdono por no ser lo que tú esperabas (si es que esperabas algo), por ser lo que fui y lo que no, por los errores cometidos y los aciertos, por quererte y quedarme callada, por perdonarte tantas cosas y por echarte en cara otras... y me doy las gracias por darme la oportunidad de vivir bellos momentos contigo, me ponías de buenas, me caías bien, como cayendo del cielo, como rocío a la rosa, como anillo al dedo, me caías bien, como luz del medio día, me caías como sólo tú sabías hacerlo, porque eres de esas personas que le dan color a la vida, misticismo y magia, alegría y pureza, curiosamente eras exactamente lo mismo que alguna vez te atreviste a decir que yo era para ti... alguien que me hacía mejor persona, y agradecí que estuvieras a oscuras a mi lado, pudiendo estar con alguien más, eras ese alguien que se había salido del molde, tan diferente... exactamente igual como me describías... como si robaras las palabras de mi boca sin pronunciarlas... Te perdono por no luchar por mi y hacer como que no te importo... gracias por demostrarme todo lo contrario y me perdono por dejarme ganar y no luchar por ti... por ignorarte, por hacer como que no me importas...

Abro mis manos, mi piel te sigue extrañando sin saber por qué... sin necesitarte, sin juicios ni espejismos... sin mentiras... pero tan bien, que la sonrisa no se me cae de la boca, porque recordarte es volverte a vivir... y como bien te lo dije alguna vez, me gustaba que estuvieras, aunque sólo fuera a ratos; me gustaba que te fueras, porque sabía en dónde encontrarte, porque yo no te quería eterno, quizá sólo a medias; no te necesitaba siempre, sólo a ratos, porque así de esa manera, la vida, a ratos podía ser perfecta...

Lo siento, y sé que Tú, lo sientes de la misma forma...
Te perdono, por armar tu propio cuento, y espero que puedas perdonarme algún día por armar el mío propio...


No comments: