Tuesday, May 15, 2007


Calla! pero solo lo necesario, no calles de más, porque el silencio me estrangula y las palabras me confunden... me deshacen, me inyectan el corazón de dudas y remordimientos...

Hoy no te quedes callado, entre escuchando, entre sonriendo, entre pensando entre ignorándome, entre diciéndome que no me escuchas, entre burlándote... no te quedes callado, no sé qué es lo que piensas ni sientes y me gustaría saberlo, porque me siento mal, cada silencio tuyo me aprieta el corazón, o lo hace jirones, me duele, tu silencio me duele...

A veces creo que piensas que yo no te quiero, y por eso me bombardeas con esos silencios oblicuos tan llenos de nada, una nada fría e hiriente... que por eso se te quedan las palabras en la garganta, amarradas, adheridas a tu orgullo y lo que crees que soy, o lo que crees que siento... que por eso no me abrazas, aún cuando sientes esas chispas cómplices de tus deseos y tus ganas de colarte por debajo de mi ropa y fundir tus manos en mi espalda...

Tus besos te delatan, tan lleno de ganas de quedarte colgando de mis labios, tus ojos también hablan, a veces gritan que me quede, a veces gritan que me vaya, a veces mis pupilas se diltan en el despertar de las tuyas, y no existe el tiempo, ni el fracaso, ni el futuro, solo ése instante, palpable en tu cuerpo, en tus manos, en tus brazos, en tus muecas... palpable en mis manos, en mis labios, en mis ojos, en mis prosas.

A veces me sorprendes, cuando pienso que esto no va a ningún lado, tomas mi mano y la besas despacio y sutil, cuando siento que no te importo lo suficiente, apareces del otro lado de la línea o invisible en las líneas de un mensaje corto y preciso... cuando creo que no tienes ganas de estar conmigo, vienes y me robas las lunas, las noches, mi ropa, mis besos, mis caricias, mis miradas... pero justo cuando espero que vengas y me robes completa, nada sucede, y entonces me vuelves a soprender, con tus silencios y tus ojos sin pupilas dilatadas, sin reflejos cálidos, sin aquella profundidad que te hundía entre mis palabras, entre mis brazos, entre mis labios, que nos hacía girar en un sólo espacio.

Te quiero hoy, debajo de la lluvia, entre la niebla que se cuela por mis ventanas y que inhunda el jardín, te extraño junto con las supernovas celestes, junto con las canciones que esperan tu voz, junto con los días que siguen pasando burlones del escaso tiempo que queda...

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