Te encontré sin buscarte . . .
Otra vez, como la vez primera . . . venías en mi dirección sin saberlo,
como cuando subiste los escalones de aquél edificio desértico,
como cuando bajabas los escalones cubiertos de luces y pasos alcoholizados. . .
Como la priemra vez que pude mirarte fijo por un largo instante,
Con tu voz entre mi manos y tu nombre adornando el viento frío que corta sutilmente mis cabellos despeinados...



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