8:34 PM Octubre 25, 2005 .
Acaba de suceder, un impulso neruronal, la liberación de la Acetilcolina, un cosquiñeo cuando ésta recorre rápidamente la superficie de la membrana que rodea las miofibrillas de las Fibras musculares que conforman la masa muscular que envuelve a mis huesos y no me permite quedarme ahí recostada en el pavimento, un poco fría y atolondrada...
Acaba de suceder, un impulso neruronal, la liberación de la Acetilcolina, un cosquiñeo cuando ésta recorre rápidamente la superficie de la membrana que rodea las miofibrillas de las Fibras musculares que conforman la masa muscular que envuelve a mis huesos y no me permite quedarme ahí recostada en el pavimento, un poco fría y atolondrada...
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La acetilcolina viaja hasta los Túbulos T, de donde surge esa redecilla que interconecta las Bandas A, las bandas I, los sacos almacenadores de Calcio... los sacos liberan al Calcio una vez que la Acetilcolina llega a ellos y éste recorre las interconexiones para despegar a la Troponina y a la Tropomiosina de la Actina en los filamentos delgados de las bandas I, y que ésta última pueda adherirse a la Miosina de los filamentos gruesos de las bandas A, de cada uno de mis músculos... todo eso se encesita para que haya una contracción, una sola. Pareciera que he sufrido centenares de ellas, haciéndome un poco más pequeña de lo que suelo ser... mi cerebro se contrae, mis manos se contraen, mis oidos, mis labios, mis ojos. No quiero pensar, no quiero alcanzar el saco de huesos en lo que estos meses se han convertido, no quiero escuchar, no quiero decir, no quiero ver, no quiero querer pensar, ni escuchar, ni decir ni oir...
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Un Rigor Mortis, las células poco a poco mueren, dejando los músculos contraídos a falta de calcio que los relaje... contraídos, rígidos, fríos, estupefactos... puede que a alguien se le ocurra darme un vaso de leche para proporcionarme el calcio que necesito, pero éste sólo viajaría a través de mi tracto digestivo, el vuelo no es directo a los músculos desesperados, se perdería antes de llegar a escuchar el alarido de terror y de muerte que están sufriendo mis manos.Tal vez sea todo una ilusión, y el calcio viaje para fortificar mi corazón, para protegerlo y hacerlo más fuerte, construyéndole murallas protectoras de ácidas palabras y miradas afiladas...
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La contracción no cede, va ahogando despacio, muy despacito, el pavimento se vuelve cada vez más tibio y mi cara continúa con la ridícula mueca de un dolor que no sé exactamente en dónde está para sobarle... me siento contraída, desanimada, descilusionada, puedo girar mi cabeza y siento que es exactamente el mismo punto de donde acabo de virar, no hay nada más, monotonía, acidez, gastritis y falta de calcio...



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