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Me pinté el cabello de morado, mis neuronas (las pocas que quedan libres de quellos pensamientos del este) se emborracharon de la fuerte brisa de uvas peróxidas... tal vez mis ideas den pinceladas de rojo alboroto, fresa silvestre, de verde sandía... mis pensamientos en cambio bailan entre neuronas púrpura y rien entre negros profundos de mi centro gravitatorio donde guardo todos los nombres, donde guardo los ensayos de ceguera que presionan a decidirme intuitivamente sin cabida a errores irreversibles... donde guardo la metamorfosis de levantarme en la mañana y verme en el espejo con los cabellos hechos un nido y lo pálido de mis ojos, cierro la puerta, abro la regadera y se oye el agua caer, el vapor comienza a elevarse y el olor de jazmín, rosas y orquídeas le da una bofetada a mi nariz... enjuago el nido de mi cabeza y los ríos púrpura se escurren por la coladera... tomo mi ropa y visto mis piernas, visto mis brazos, cubro mi cuello... desenredo mi cabello, oscurezco mis ojos y los delineo, perfilo mis pestañas para que no se caigan de sueño y lustro mis labios... me transformo, recargo energía para volver a soltarla durante el día, perfumo mi piel, tomo mis llaves y salgo por la puerta algo retrasada... me regreso, entro a mi alcoba y tomo las sonrisas que se me habían olvidado en la cama... estoy lista... transformada... me asomo al espejo para estar segura, me duplico, se adelanta una de esas sonrisas y me dice que hoy, aunque el tiempo se haya detenido, puede ser un gran día...
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Mi reloj continúa marcando las cero horas con cero minutos... creo que le falla la pila, creo que está cansado, shhhh hay que dejarlo dormir... mis ojos ya parpadean y mi irrigación sanguínea vuelve a la normalidad justo cuando me empezaba a sentir adormilada y tranquila... mis dedos comienzan a moverse, mi paso es apresurado como siempre y vuelve a venir a mi la idea de que siempre hago las cosas demasiado rápido que a veces se me olvida disfrutarlas... no observo a la gente mientras camino, ellas observan los mechones que resbalan por mi cara... no voy pensando en algo y siento que voy hablando sola... me callo, escucho, solo carros y perros ladrando, solo gente que no conozco y que no creo haber visto antes... alguien se detiene a saludarme, no lo conozco y su mirada morbosa hace que una de las sonrisas que llevo guardadas en mis bolsillos se asome a saludar a aquél individuo que al parecer llegó a sentirse un poco incómodo...
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Regreso a casa como unas 8 horas despúes, mi reloj sigue dormido... mis cabellos morados... mis ojos oscuros y me han sobrado sonrisas... el café aguarda caliente... gran día no lo fue tanto, simplemente fue un día más, de soles y brisas frías...
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2 comments:
La hora cero, el limbo del tiempo, el presente perfecto, sin segundos faltantes, sin segundos de sobra, la hora justa y exacta, ese bamboleo de la vida que nos lleva y trae al mismo punto de partida y llegada.
La hora cero, cuando se queda fija en nuestros días, no avanzamos ni retrocedemos, simplemente vivimos y morimos un día más.
Mis besos alados, que son para ti, no llevan brújula, has que con tu canto lleguen a buen puerto.
Exacto!! Precisamente fue un día más... mismo punto y mismo encuentro...
Gracias por tus besos, soplan las nubes de esta noche... te mando los míos
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